Editorial Excursiones

“Para pensar qué es el teatro hoy” por Ivanna Soto para Revista Ñ del diario Clarín, 18/06/15

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Detrás de Escena (Excursiones) son ideas varias sobre el teatro que dan cuenta de un momento histórico marcado por una diversidad de estéticas y una producción desmesurada. Un rompecabezas de referentes de la escena actual (entre otros, Mauricio Kartun, Rafael Spregelburd, Rubén Szuchmacher, Eduardo “Tato” Pavlovsky, Bernardo Cappa, Maruja Bustamante, Mariana Obersztern), que reconstruye uno de los fenómenos más sorprendentes de la movida cultural argentina: el teatro independiente. Son catorce miradas disímiles sobre diferentes instancias de la creación de quienes hacen teatro hoy –entre dramaturgos, directores y actores–, desde esa trama tan compleja que es lo contemporáneo.

Aquí, algunas reflexiones entre las tantas que dispara el libro.

-Pese a tanta condena que anticipa su caducidad, el teatro está vivo. Lo afirma Kartun, y su vitalidad la detecta nada menos que en la seguidilla de soportes mucho más jóvenes que él y ya han muerto. Pero el cuerpo vivo del actor no muere, no vence, no se reemplaza. Porque el cuerpo vivo del actor es lo inefable del teatro, lo que lo vuelve milagrosamente inestable y, por eso, atrayente. “Es esa falibilidad expuesta –frente a la infalibilidad digital– lo que vuelve emoción circense al teatro”, festeja.

-Spregelburd puntea los problemas de procedimiento a la hora de escribir. En breve, recomienda explotar las posibilidades que permite el accidente (a la manera de Francis Bacon), salirse del paradigma causa-efecto e ir por la causalidad compleja: muchas causas para un mismo efecto o efectos que no tienen ninguna causa y, sobre todo, desolemnizar al objeto, es decir, afirmar más de una verdad. En resumen, perseguir la idea de la teoría del caos en la escena, hacer un teatro vivo entendido como orgánico: “Un cuerpo que es coherente consigo mismo, y no con las ideas previas a ese cuerpo que los espectadores ya tienen sobre el mundo”, escribe.

-¿Por qué se hace tanto teatro en Buenos Aires? es una de las preguntas que más resuenan entre quienes hacen y quienes ven teatro. Quizá porque los porteños padecemos teatro, aventura Cappa. “Buenos Aires –afirma– es un paraíso fiscal de verdades falsas”. La actuación estaría en algo así como la sangre del porteño. Se puede usar para estafar o…se puede hacer teatro. ¿Para qué? “Para darle otro sentido a la actuación (…) Si se usan los gestos, los mismos que se usan para estafar pero se actúa contra esa trama perversa, tal vez –dice– esa trama se rompa y por su rotura podamos ver al menos una imagen capaz de hacernos libres sólo un instante”.

-El dúo creativo conformado por Walter Jakob y Agustín Mendilaharzu indaga en el comienzo mismo de la creación. De la forma a la idea, defienden. “Escribir es, en gran medida, aprender a leer el material, a dilucidar sus claves, a comprender lo que se escribe a pesar de uno mismo y orquestarlo, para ser el primer sorprendido ante el sonido que se produce”. La creación aparece aquí como descubrimiento.

-¿Existe algo como el estilo?, es la cuestión que da inicio al ensayo de Bustamante, tras ser acusada de no tener tal cosa. Pero ella no habla de estilo (¿se puede hablar, todavía, de estilo?, se pregunta), sino de poesía. “La poesía es lo que no se puede controlar (…). Es la tortuga que se te escapa y que es tu yo más genuino”, define. En otras palabras, eso que, más allá de todo, permanece obra tras obra.

-“Los espectadores buscan conocer historias para conocerse”, asegura Agustina Gatto en un ensayo sobre la catarsis que atraviesa Hamlet y Edipo desde esa perspectiva. El teatro nos reencuentra con todo aquello que somos o podríamos ser. Muestra aquello que no vemos de nosotros mismos. ¿Y qué es lo que hoy no vemos de nosotros mismos? “Hoy lo reprimido es el amor-ternura”, afirma. Allí, nuestro punto ciego a iluminar.

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Esta entrada fue publicada el 29/06/2015 por en Prensa.
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