Editorial Excursiones

“De las tablas al papel”, por Valeria Tentoni para el blog de Eterna Cadencia, 08-06-2015

El teatro argentino está viviendo en este joven siglo XXI una nueva edad de oro”, leemos en la contratapa de Panorama teatral, una compilación de nuevo teatro argentino a cargo de Jorge Dubatti en cuyo prólogo rastrea el germen en los primeros años posteriores a la dictadura. Entonces, explica, se produce un “gran estallido poético de dimensiones artísticas excepcionales”: “Se impone un teatro del deseo, con una nueva dinámica: la creación funda territorios de subjetividad alternativa, micropolíticas que constituyen moradas de habitabilidad”. Entre los efectos cuenta la “conquista de la diversidad” y un crecimiento de la producción aluvional. Y, por tanto, la complejización del campo teatral: la aparición del canon imposible. El historiador teatral Carlos Fos, Presidente de la Asociación de Investigación y Crítica Teatral en Argentina, también observa un crecimiento notorio en las publicaciones desde el 84, tanto de obra como de ensayo, y considera que a ese torrente todavía hay que proveerlo de mayor público.

En el volumen mencionado, editado por Interzona, se reúnen ocho piezas escritas y estrenadas en los últimos cinco años, donde se cuentan trabajos de, por caso, Santiago Loza, Damián Dreizik y Rafael Spregelburd –este último ya había sido incluido por Dubatti, en 2003 y por misma editora, en Nuevo teatro argentino, junto a Daniel Veronese, Patricia Zangaro y Mauricio Kartún, entre otros.

Off! Novísima dramaturgia argentina, compilado por Ricardo Dubatti, también acaba de salir: allí hay ocho obras teatrales escritas por autores nacidos entre 1981 y 1990: “Su trabajo, tan desafiante en su novedad como fructífero, demuestra que ya hay una nueva generación en el teatro porteño”. Entre los autores convocados están Natalia Carmen Casielles, Sebastián Kirszner y Sol Rodríguez Seoane. Estos libros forma parte de la nueva colección Zona de Teatro del sello, coordinada por el Centro de Documentación Teatral “Eduardo Pavlovsky”. En esta línea se acaba de publicar, también, Teatro del oprimido, de Augusto Boal, y se proyecta la salida de dos obras más suyas: Juegos para actores y no actores y La estética del oprimido.

Excursiones, la joven editorial dirigida por Sol Echevarría y Nurit Kasztelan, también hizo su apuesta en este campo. Acaban de editar la antología Detrás de Escena, que reúne textos críticos sobre teatro escritos por Alberto Ajaka, Maruja Bustamante, Bernardo Cappa, Ariel Farace, Matías Feldman, Andrea Garrote, Agustina Gatto, Walter Jakob y Agustín Mendilaharzu, Mauricio Kartun, Mariana Obersztern, Eduardo “Tato” Pavlovsky, Piel de Lava, Rafael Spregelburd y Rubén Szuchmacher. “Creemos que pensar el teatro es absolutamente necesario, por eso decidimos convocar a dieciocho dramaturgos, directores y actores que, a su modo, intervienen decisivamente en la escena porteña contemporánea. La propuesta fue que reflexionaran sobre lo que los motiva e inquieta, relacionando la creación artística con el pensamiento en torno a su propia praxis y al fenómeno teatral en general”, explicaron las editoras sobre este libro que “nace de la fascinación por un mundo”: “Vamos mucho al teatro y siempre nos llamó la atención la cantidad de obras que existían, y cómo las obras mismas generaban pensamiento. Un interrogante que teníamos y que de algún modo este libro busca responder es: ¿qué hay detrás de tanto teatro? En cierta medida, es el libro que queríamos leer y no existía”.

Libretto es un proyecto editorial también muy nuevo, específicamente abocado al teatro: ya llevan 15 títulos publicados y se pueden encontrar obras de Bárbara Molinari, Mario Ortiz, Ricardo Strafacce, Paula Baró, Mariana Obersztern, Alberto Ajaka, entre otros. Su último título es Compañía de Funciones Patrióticas: “Nos interesaba publicar este año no tanto obras sueltas, sino investigaciones de grupos que estén hace tiempo elaborando un lenguaje, dinámicas, problemas propios. El próximo título es una antología de teatro argentino contemporáneo 2003-2013”, explica Matías Luque, uno de sus editores, junto a Marcos Perarnau, y hace un registro del panorama para pensar al sello que conformaron: “Hay editoriales que publican obras y textos teatrales (Adriana Hidalgo, Entropía, Interzona, Colihue, Losada), pero faltaba quizás una editorial que acercara las formas de producción de editoriales independientes a las producciones teatrales que trabajan de la misma forma. No somos los únicos ni primeros; Libros Drama, por ejemplo, trabaja en la misma dirección, la colección Altas Llantas de editorial Pánico el Pánico. El año pasado surgió una nueva editorial, Escénicas Sociales, que celebramos enormemente, surgida más del ámbito académico, que ya publicó dos títulos. A nosotros nos interesa hacer libros que conecten personas, que vinculen al teatro con la literatura, con las artes visuales y demás disciplinas, que colaboren y afirmen un modo de estar en nuestra cultura”.

Luque destaca también la publicación de Hija boba y otras obras, el primer libro de la actriz, directora y guionista Maruja Bustamante que sacó Blatt&Ríos. Entropía, por su parte -que ya en 2008 publicó Dramaturgiascompilado por Juan Manuel Nadalini-, cuenta con una colección dedicada al teatro en la que han publicado obra de Romina Paula, Lola Arias y Spregelburd (además del teatro reunido de Manuel Puig). En la contratapa de Fauna / El tiempo todo entero / Algo de ruido hace, Mauricio Kartún escribe: “El texto teatral en su rareza implica siempre una tercera dimensión. Es su propio tiempo y espacio, pero es además una hipótesis de representación escénica a la que contiene sin ilustrarla. Como esas cápsulas homeopáticas que no contienen la droga sino a su energía. Cuando el autor no le entiende a la dramaturgia esa extravagancia y escribe olvidando la escena lo suyo queda en mera literatura y es cosa inútil. Cuando tampoco se la entiende y escribe sólo para ese escenario puede que resulte práctico pero nunca trascenderá su módica condición de utensillo. Ahí está el asunto”.

Otro de los grandes logros de la Posdictadura es la consideración de la dramaturgia ya no como territorio literario (lo que antes se llamaba literatura dramática, eventualmente representable), sino como producción específica y diferenciable”, explicaba Jorge Dubatti en el prólogo citado al principio. En cierto sentido, esa reflexión se emparenta con esta otra que proponen desde Libretto: “Nosotros tenemos la idea de que no existe el libro teatral. Es decir, ningún texto teatral abandona su condición de libreto, jamás. Aún cuando sea publicado en la forma libro, nunca llega a ser un libro. Son recopilaciones de obras, o una obra larga, y alcanza así la cantidad de páginas que se necesitan para hacer un lomo. Fenómeno, pero no satisfacen la idea de libro. Las obras de Shakespeare nunca llegan a ser un libro. Eso para nosotros no es malo, no es un defecto. Todo lo contrario. Esos textos tienen una potencia increíble porque en su carácter provisorio y su señalamiento constante hacia algo que está afuera del texto, destituyen la idea de libro. Es muy perverso el texto teatral: lo ponés en un libro y se burla de él de principio a fin”.

Leer nota original, ACÁ.

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Esta entrada fue publicada el 08/06/2015 por en Prensa.
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